
Y un dia, dejo de ser reconocida entre los que ella pensaba sus amigos.
Las noches se hicieron largas casi eternas,
y los días pasaron a ser un aburrido reloj de arena que nunca acababa.
y los días pasaron a ser un aburrido reloj de arena que nunca acababa.
Sus pensamientos pasaron de ser tristes a tenebrosos.
Y el cielo lloró su soledad inminente,
y los pájaros se convirtieron en cuervos acechando su corazón desgarrado.
Su vida se fué convirtiendo poco a poco en eclipses sin lunas ni soles protagonistas.
Y el cielo lloró su soledad inminente,
y los pájaros se convirtieron en cuervos acechando su corazón desgarrado.
Su vida se fué convirtiendo poco a poco en eclipses sin lunas ni soles protagonistas.
Sólo era ella y su mente quien no le daba respiro de tantos pensamientos convulsionados.


Y poco a poco envejeció porque fué olvidando los buenos recuerdos.
Sus ojos estaban annegados de dolor, pero sin lágrimas.
Sus manos se volvieron torpes e insensibles para acariciar nuevas ideas.
Sus labios dejaron de producir palabras,
y así es como se quedó un día sin nada que pensar.

y así es como se quedó un día sin nada que pensar.

Nadie supo nada más de ella, sólo alguien una vez atinó a decir que la vió perdida en los caminos blancos sin retorno.




