Ya quisiera que estés viviendo cada día a mi lado.
Pero por el contrario, cada segundo que transcurre te alejas más y más.
Aun recuerdo nuestros paseos de la mano.
Las salidas de mañana para ver el sol desperezarse.
Puedo saborear esas tardes de meriendas junto al rio.
Incluso hasta recuerdo las noches sin luna en que caminábamos senderos estrellados.
Puedo entender que tu profesión nos aleje.
Puedo entender tus preferencias musicales que destacan tu mirada.
Puedo entender que ya no ames al hombre con el que has firmado un compromiso.
Puedo entender que tengas descendencia exacta y de tu ADN.
Puedo entender cuando no me llamas, porque estas con él.
Puedo entender que no todos los días estés disponible para verme.
Puedo con eso y más.
Pero no me pidas que no me estremezca al pensarte.
Que mi sexo no esté erecto al soñarte y recordar tus caricias.
No esperes que olvide las embestidas de mi cuerpo al tuyo.
No pretendas que olvide tu cintura y mis manos en ella, empujándote hacia mí.
No intentes siquiera que el sabor de tu sexo no me haga flotar.
No desees que la electricidad que siento al tocarte no exista.
No pidas que te olvide porque no podre hacerlo.
No me quites la mirada cuando mi lengua recorre cada curva de tu cuerpo
Haciendo que tus piernas se abran y tu espalda se arquee.
Esto es amor.
Esto es pasión.
Esto es sexo celestial.
Eres el paraíso de mí ser.
La flor que cada día florece en mi corazón.
La dueña de mis sonrisas y mis alegrías.
La mujer que me quita el respiro y me regala sus gemidos.
El suspiro de un amanecer despertando a tu lado.
Eres eso y mucho más.
Entonces.
Deja que te quite el sueño cada noche.
Deja que aparezca mi imagen en tu mente cada día, cada segundo.
Deja que muerda mis labios al recordar el sabor de tu sexo, caliente, húmedo, entregado.
Deja que mi sexo te penetre y con cada arremetida arranque gemidos y suspiros que me hagan volar.
Deja que mis rodillas se acomoden con suavidad bajo tu cola y te traiga hacia mí, hamacándote de placer.
Deja que mis manos jueguen con tus pezones y tus pechos redondeados.
Deja que muerda tus dedos con suavidad mientras te penetro, una y otra vez.
Deja que tu garganta exprima sonidos y gemidos ahogados en pasión.
Deja que tus brazos acaricien tu clítoris, latente, excitado, ardiente.
Deja que explote dentro tuyo, o bebe de mi elixir.
Deja que te saque una instantánea cuando llegas a tu clímax.
Dame más.
Ponte de espaldas, dame tu cola.
Dame tu cuello y tu nuca.
Tus cabellos que se enredan en mis manos.
Voy a darte nalgadas y vas a gemir de placer.
Voy a adivinar el arqueo de tu espalda cuando me sientas tan dentro tuyo.
Tan a punto de explotar.
Tan mía.
Tan tuyo.
Y en el final.
Cuando supliques más y más, insaciable.
Voy a apoyar mis rodillas al costado de tus hombros.
Tiernamente mirare a tus ojos endulzados exaltados por mi amor.
Abriré tus labios y tu boca con suavidad y te daré a beber lo que deseas.
Tomaras mi pene con tus manos y saciaras tu sed.
Y mi cuerpo llegara a elevarse, sentiré que toco el cielo con mis manos.
Y las tuyas aun así, pedirán más y más…y más…y más.
Ahora entiendes mi niña porque te quiero cada día a mi lado no es así?
Cada noche.
Cada tarde.
Cada mañana.
Juntos.
Eternos.
Seducidos.
Enamorados.
Siempre a mi lado.

1 caricias textuales:
miss, que decirte, me gusta leerte y disfruto de cada palabra tuya. te quiero mi amiga...
Publicar un comentario