28 enero, 2012

El aljibe


Un pensamiento inapropiado plantado en la mente por un ser oscuro y desconocido por la sociedad.
El desconcierto de una sinfonía mal sintonizada en la piel de una vela y la caída del velo de un angel nocturno sin misión alguna.
El desarraigo del sentimiento de comodidad convirtiéndose en una espina envenenada con venganza.
Todo tiene explicación cuando ella camina tranquila en las noches buscando una víctima que pueda saciar la sed que alguna vez intento apagar eternamente.


…………..


Las calles se hacen oscuras a su paso y el escalofrío es una sensación generalizada por cualquier alma que se digne a cruzarse.
Sus pasos son firmes pero suaves.
Sus manos acompañan cada movimiento que su cuerpo realiza al andar en búsqueda de aquel que esté dispuesto a conocer semejante criatura.
Su vestido de encaje y tul esta tejido con hilo de pesadillas inconclusas y lleva un bordado a la altura del corset con la letra de cada una de sus victimas.
El maquillaje corrido es parte de su encanto, pero pobre aquel que se anime a mirar fijo a sus ojos que esconden la sombra de la muerte.
Dicen que sus labios se asemejan al terciopelo rojo carmesí y que han sido pintados con un beso del mismísimo Satanás.
Tambien hablan de su fiel compañero en los paseos nocturnos. Un gato negro que sigue cada huella que deja su amada dueña.


Camina con calma y observa con cautela cada ente rozagante de vida.
Ladea la cabeza hacia su hombro derecho, se sonríe con maldad y afina sus ojos malignos.
La cacería ha comenzado.


La victima es un hombre que enfrenta el destino y hasta se siente atraído por las almas oscuras.
Su contextura física es absolutamente exquisita y hasta es posible que juege un rato con el.
Se acerca con cuidado, camina a su lado durante un par de pasos y deja caer su pendiente de diamante negro.
Rápidamente se inclina a alcanzárselo y se pierde en las piernas de piel pálida de aquella mujer y sube lentamente dejando que su mano roce tiernamente las de ella.
Intenta sobreponerse ante tanta belleza pero no puede emitir sonido alguno.
Tartamudea toscamente para presentarse pero ella lo calla con un simple gesto de sus dedos apoyándolos en los labios.
Suavemente lo empuja hacia una galería abandonada y el se deja.
Tapa sus ojos con una venda y susurra palabras inaudibles pero escalofriantes.
Invoca su existencia maligna e invita esta vez a una niña a que observe aquel acto que está por cometer.
Le indica que se mantenga en silencio y sonríe con maldad absoluta.
Se sienta en las piernas de su victima dándole la espalda y coloca las manos de el bajo aquellas capas de tul oscuro.
Siente que aprieta sus carnes y se estremece por unos segundos.
Se deja llevar y los gemidos provocan la excitación total del humano.
Su cadera se contornea hacia atrás y adelante, sintiendo el placer que casi la lleva al orgasmo.
Gira sobre si misma dando media vuelta y lo observa calmada, recuperando la nocion del tiempo y de su misión.


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Con furia y apetito voraz clava sus colmillos filosos en el cuello de la víctima, saboreando cada gota de sangre intentando escapar de su boca.
Sin darle tiempo a la reacción exprime con delicadeza aquella alma que pronto será parte de su altar diabólico.


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Nadie puede ceder ante sus encantos.
Nadie sabe cómo enfrentarla ni cómo tratarla.
Nadie aun ha descubierto su nombre real, la llaman princesa de la oscuridad.
Solo saben que en noches de luna llena o de eclipses lunares, ella sale de cacería y no hay alma que pueda ser salvada.


…………………………….


Un cuerpo.
Un cadáver.
Un trozo de carne sin vida.
Carne de gusanos y hongos nauseabundos.
Un aljibe que esconde el lamento de alguien que alguna vez creyó haber conocido una mujer con quien compartir una cama.


                                                

Y en el final de la noche, estaré esperando tus caricias plasmadas en letras, que serán la energia para mis locuras encerradas en laberintos de palabras...